La dureza de la piedra esconde el secreto más celosamente guardado. En el tiempo, el aire intenta erosionarla, dejarla desnuda para poder descifrarlo. La arena es el código que difícilmente leemos, aun arrastrando nuestros pies sobre ella, aun llevándola adherida a nuestra piel.
En cada respiración inhalo una palabra que me recorre, me llena o me vacía, me incendia o me hiere; pero, ¿aprendo?. Esta melosa soledad, que no se me despega, me dice que no. Soy arena sin playa, sin ola…Sin recuerdo de piedra. Misteriosa
aprecio esos textos muy hermosos que escribes . un gran beso fernando
ResponderEliminarMuchas gracias, Fernando por tus palabras siempre atentas.
EliminarComo esa playa de la imagen que seguramente también está celosamente guardada.
ResponderEliminarUn abrazo.
:)n Seguro que sí. Un beso.
EliminarUna preciosa foto y unas palabras muy buenas...un abrazo desde Murcia.
ResponderEliminarMuchas gracias, Alp.
EliminarUn beso (Ahora desde Soria)
El agua puede arrasar con la piedra, metiendose adentro y congelandose. Buena imagen e interesante texto.
ResponderEliminarSí, supongo que sí, Demiurgo.
EliminarGracias, un beso.