martes, 12 de noviembre de 2013

Ratón de biblioteca

El ratón alucinaba perdido en ese laberinto hexagonal. Se asomaba a las barandillas sintiendo vértigo, para seguir viendo multitud de hexágonos llenos de libros. Subía y bajaba divertido por las escaleras de caracol. Se encontraba encerrado en un mundo de escondites infinitos, y de longitudes cósmicas para él.

No le asustan las luces, porque sabía que en el eterno edificio jamás sería encontrado.

Recorría libro tras libro dejándolos sentir como escalones bajo su panza. A pesar de su poca fuerza, un libro, mal colocado seguramente, cayó de los estantes. Él, curioso, corrió, y subido en el libro, empezó a pasear su astuta mirada por ese sin fin de signos ilegibles que entretenía tanto a los humanos. Se dijo que él no sería menos, que aprendería. Y lo hizo su lugar preferido, en el que pasaba cavilando largas horas.

Llegó un momento en el que se sentía hambriento, y empezó a vagar, sabiendo de antemano, que ni una triste miga podría encontrar en aquel lugar. Decidió que sobrevivir sería indispensable, en un local donde los gatos no existían. Por fin, subido a otro de los múltiples hexágonos prendidos a la pared, empezó a comerse "Las mil y una noches". Presagio de los mil y un retortijones que le iban a dar después en la tripa.

Se revolcaba de dolor, pero terminó ganando la batalla, mientras los libros iban presentando pérdidas en sus cuartillas. No cejó en su afán de descifrar su gran tesoro y, con el tiempo, llegó a sentirse el más importante de los ratones. Supo que en el mundo de los hombres existía la palabra "Biblioteca"

Lleno de cultura, logró salir del laberinto hexagonal, y paseó ufano por las calles, sin temer al hombre, ni a los gatos. Él, el más sabio de los ratones, tenía una palabra que enseñarle a su inmensa descendencia, de la que siempre se sentirían orgullosos toda su prole.


Misteriosa

sábado, 9 de noviembre de 2013

Luz en lontananza

Acerqué mis labios al amor, 
agua en mis manos. 
En cascada caía por mis dedos mientras, 
a pequeños sorbos, llenaba de él mi corazón. 

Entre cortinas de bruma, se esconde la vida, 
y mi luz irá aclarando todo lo arcano. 
Un punto de color en la distancia es tu cuerpo. 
Allí el fulgor de la mañana te llena de destellos 
hasta hacerte pompa de jabón 
en el ribete de mi boca 
Donde te multiplicas hasta llenar mi estancia 
con tus raros e intensos reflejos. 

Soberana soy del manto helado de la madrugada, 
y mis pasos lentos, y cortos, 
bajo la túnica de la existencia, 
van alcanzando la luz en lontananza.


Misteriosa

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Gasto palabras



Gasto palabras, algún día acabaré con todas, lo prefiero. No quisiera que terminaran muertas, secas, y apiladas en rimeros como basura, al igual que las hojas de otoño. Pero no siempre pueden decirlo todo, muchas veces tengo que dejar cerradas a unas cuantas. Esas, protestan por no poder ver la luz, ni sentir la textura de un papel. Ellas se arrinconan en un pequeño hueco, pero hacen arder mi corazón, le prenden fuego hasta hacer que yo me consuma.

Tengo la esperanza que se quemen en el mismo fuego que ellas encendieron, que se queden convertidas en ceniza, para que el recuerdo se fugue al no tener salida a la luz. En otras ocasiones quisiera que salieran al igual que las otras, para no guardarme nada, para terminar de sentir de una vez; pero si cabe la posibilidad de dañar con ellas, prefiero liarlas con la cinta del respeto, y que se amotinen en su rincón, intentando dejarme sin entrañas.


Misteriosa
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