jueves, 4 de julio de 2013
Paraíso
Se tuvo que cerrar el paraíso, todo era demasiado fácil allí, demasiado ideal. Tanto, que se hacía totalmente aburrido. A raíz de ello, el hombre empezó el éxodo, encontrándose con que el principal viaje era el que se hacia sí mismo, buscando algo más dentro de sí. ¡Cuál sería su sorpresa cuando se encontró el mal!
Como si fuera una fuente inagotable, empezó a gastar de él; pero la cosa adquiría tintes tenebrosos. No aburría, pero el exceso de adrenalina le dejaba exhausto. Es entonces cuando se dio cuenta que había que jugar con esa dualidad de una manera más equilibrada.
De esta manera desarrolló la inteligencia, pues la vida se había convertido en un caos donde habría que batallar, y enfrentarse a los que los otros habían encontrado y se prodigaban en soltar. Ya había que pensar, no todo era fácil, el esfuerzo a veces era grande, y se necesitaba cavilar para encontrar soluciones que lo amortiguaran.
La vida se había convertido en algo apasionante, la sangre hervía. Decididamente el paraíso era para los muertos.
Misteriosa
Autor imagen: Stella Im Hultberg
miércoles, 3 de julio de 2013
Su regreso
Se sentó en el umbral de la puerta a esperar su regreso. Lo imaginaba ágil, con unos pasos que no titubeaban. Con el valor de enfrentarse a una nueva vida, con la seguridad de que ella no le haría ya ningún reproche.
Había pasado el tiempo en un ensueño, de manera precipitada, ella se levantó e intentando ser elocuente, no alcanzaba ni siquiera a un balbuceo.
Los pasos de su imaginación habían sido sustituidos por las ruedas de un coche último modelo que abría sus puertas para que entrara.
Las miradas devoraban con ansiedad contenida, el ambiente se hacía presa de un instante muy intenso. No surtieron efecto los recursos de estirar los pliegues y un milímetro parecía excesivo para poner de distancia. No había bolsillos para sujetar unas manos desbordadas. La indignación de otros días se diluyó en el beso. Sobraba un asiento.
El paisaje suponía la tortura de alejar la mirada de esos labios y el motor del coche al arrancar un estruendo que rompía la magia, una tos nerviosa irrumpía a través de la garganta. La ansiedad recortaba los kilómetros para un final extrañamente feliz.
Misteriosa
Había pasado el tiempo en un ensueño, de manera precipitada, ella se levantó e intentando ser elocuente, no alcanzaba ni siquiera a un balbuceo.
Los pasos de su imaginación habían sido sustituidos por las ruedas de un coche último modelo que abría sus puertas para que entrara.
Las miradas devoraban con ansiedad contenida, el ambiente se hacía presa de un instante muy intenso. No surtieron efecto los recursos de estirar los pliegues y un milímetro parecía excesivo para poner de distancia. No había bolsillos para sujetar unas manos desbordadas. La indignación de otros días se diluyó en el beso. Sobraba un asiento.
El paisaje suponía la tortura de alejar la mirada de esos labios y el motor del coche al arrancar un estruendo que rompía la magia, una tos nerviosa irrumpía a través de la garganta. La ansiedad recortaba los kilómetros para un final extrañamente feliz.
Misteriosa
Quiero
Porque quiero tu cuerpo ciegamente.
porque deseo tu belleza plena.
Porque busco ese horror, esa cadena
mortal, que arrastra inconsolablemente.
Blas de Otero
lunes, 1 de julio de 2013
Su nombre
En caracolas, el susurro de su voz que me distrae del mundo
En la belleza salvaje de la vida hace arder la llama del amor
El viento arrasa sembrando su nombre.
Misteriosa
La caída
Me he caído del más hermoso de mis sueños, del más grande,
del último.
No se ha roto mi amor en la caída, me lo llevo intacto.
Al sentarme frente al mar, le sentiré muy cerca. No podré
tener su protección, ni siquiera unos mimos que calmen mi dolor; pero tendré su
grandeza. Siempre el mar me traerá la nobleza de su corazón, y evocarlo me
bastará para seguir viviendo.
Entre árboles y lianas, pasearé mi recuerdo, y en la soledad
del alma volveré a convertirme en princesa de un país inalcanzable y lejano.
Misteriosa
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